Nadie quiere perder su información. Sin embargo, ¿existe una conciencia preventiva en nuestro país? La respuesta es preocupante. En la Argentina, sólo las corporaciones multinacionales (que siguen los lineamientos de sus casas matrices) y un puñado de compañías nacionales prestan atención a la seguridad de la información, y en todos los casos, es insuficiente.
¿Por qué ocurre esto? Porque más allá de los antivirus, firewalls y demás softwares de protección implementados, existe un factor que desarticula cualquier intento sofisticado de defensa de los sistemas: “la falla humana”.
Si uno visita las oficinas de cualquier compañía un viernes por la tarde seguramente encontrará sobre los escritorios hojas enteras escritas con presupuestos, balances y estrategias de marketing o publicidad: todo un universo de datos de elevadísimacuantía. Sin aguzar tanto la vista, hallará fácilmente las contraseñas de las PC pegadas en un papel debajo del teclado o en el monitor. En este mismo sentido, la negligencia de los empleados que abren correo electrónico sin conocer el remitente, trae grandes dolores de cabeza. Resumiendo: si no se concientiza al personal del perjuicio que conllevan estas acciones, los lamentos pueden costar mucho dinero. Y los delitos informáticos se multiplicarán por doquier.
Un agravante que se suma en la lucha contra los ilícitos informáticos, radica en el vacío legal que reina en Argentina. La legislación actual no contempla las especificaciones para esta nueva casta de infracciones, hecho que entorpece los procesos y deja impunes los actos delictivos. Para dar un ejemplo: ingresar a una PC de una compañía y copiar todos los archivos, es una acción que no está tipificada como “robo”, ya que para ser considerado como tal debe haber una “extracción”, y en el caso mencionado la víctima mantiene sus datos e incluso desconoce que un hacker también los posee.
Como se ve, la seguridad de la información representa una zona gris cuya relevancia recién está empezando a ser considerada por las empresas. Hoy, más que nunca, es indispensable que se advierta la peligrosidad que implica no tomar las precauciones necesarias y suficientes. Porque la totalidad de los datos de una compañía circulan por e-mails y papeles y sería un absurdo no tomarse en serio esa realidad.
(*) Marketing Regional Director I-SEC Information Security